Escrito de verano
Un clavado a las raíces, amor propio y mucha aceptación.
Que bonito tener una hoja en blanco para vaciar lo que se tiene en la cabeza.
Hace poco con mi mejor amiga Pau, hablamos de nuestras abuelas. Lilia y Lourdes grandes mujeres resilientes, con manos textura a historias vividas, ojos que han visto de todos los paisajes y boca que comunica hoy sin miedo. Grandes abuelas, les aprendo tanto.
Pau y yo concluimos “mi abuela es grande pero de edad, a la vez parece una niña chiquita que hay que cuidar” abrazar, proteger y ayudar.
Mi abuela Lula me ponía los calcetines para ir al colegio, yo estando somnolienta. No recuerdo yo haberlo pedido, sin embargo ella lo hacía.
¿Cuántas cosas no han hecho estas grandes señoras en nombre del amor? Tejer suéteres, hacer calcetines calientitos, cocinar, limpiar, criar, trabajar, preocuparse por su apariencia. Parece que son fuentes infinitas de dar, ¿pero cómo es que ellas se llenan de energía? ¿cuándo ven sus novelas? ¿cuándo les marca la comadre por tercera vez en el día, y no hay mucha novedad pero esa es una? ¿cuándo dicen hoy no tengo ganas de preparar nada de cocinar arréglenselas?¿cuándo guardan todos los perfumes esperando la ocasión correcta para usarlos jajaja? ¿cuándo fuman un cigarrillo mientras ven a los pajaritos hacer su nido? ese sí es uno de los pasatiempos favoritos de la mía.
Ofrecen siempre lo que tienen en manos. Cuando reciben algo es difícil, hasta dicen “no te hubieras molestado” “hubiéramos comprado mejor un pastel de aquí en la esquina” etc… Hay señoras hermosas para ustedes amar demasiado a los demás debería de ser delito. Entiendo su empatía. Pero no entiendo como no se sienten las merecedoras del mundo en sus pies. (Ojo también aplica para mÍ, sigo aprendiendo a agradecer con gusto, sin sentir que debo algo a cambio,merecer por el simple hecho de ser yo). Todo lo que trabajó en mÍ, la persona que estoy construyendo me encanta, pero también es difícil saber qué se queda y que se va.
Quizás viene de la diferencia de generaciones, lo que les tocó vivir. Lo que veían en su casas, y más bien ellas como eligieron vivir. Y vaya que es difícil porque es una balanza entre lo que ellas permitieron y las situaciones de la vida, pero a veces estas dos van de la mano, como efecto dominó. Lo que permites puede ser tu peor enemigo.
Veo todo en retrospectiva, ahora sé que las personas que aman demasiado, no se aman demasiado. Es fácil decirlo. ¿Ponerlo en práctica? ahí vamos con pasitos bebés que parecen semillas de frondosos cambios. Por ejemplo este fin de semana, invité a algunos amigos a mi casa, varios no se conocían entre ellos, fue divertido. Tenía en particular mucho sin ver a una persona, que me presentó una amiga en común, sabía que era muy buen amigo por varias razones y sin ninguna, ese presentimiento que tienes y sabes que no falla, entonces de manera extraña y perfecta decidí invitarlo cuándo creo tenía meses de no verlo, así soy de random. Total llegó este personaje y de repente yo estaba sentada junto a él. Llevábamos rato así, y me empezó a molestar el asiento, en mi casa (su casa) tenemos bancas metálicas con una misma mesa y una sombrilla en medio. La verdad no me quería parar, me sentía con algo de malestar porque estaba a punto de empezar mi período menstrual. Entonces decidí pedir un favor, primero dije su nombre, no me hizo caso porque creo estaban hablando de un anime o algo por el estilo, me encanta ver como se meten en esos temas y les brillan los ojos. Volví a mencionar su nombre tipo “Panchito, te estoy hablando y no me haces caso” jajaja ya se volteo y me dijo como que onda relajado con sus facciones, y le dije: ¡ ay me siento muy incómoda ya en esta silla! “ y se me quedó viendo con cara de ¿y luego ?” y dije “me gustaría un cojín, en el primer cuarto que está por allá en la sala hay varios, ¿me puedes traer uno?”, sin pensarlo se paró y me lo trajo. Al siguiente día me sentí algo mal, yo era la anfitriona y lo mande a hacerme un favor… después me puse a pensar que quizás y él también estaba cansado, venía del trabajo… ya ven ¿por qué soy así? jajaja .Pero no justifica que yo necesitaba ayuda. Fue algo pequeño pero a la vez grande, porque estoy limpiando mi costumbre de hacer todo yo, no puedo ni debo poder con todo y es de sabios/humanos pedir ayuda.
Total regresemos con las abuelas. Somos el respeto que nos damos, los límites que externamos. El amor que aceptamos. Y qué difícil porque crecí viendo cómo estas mujeres se deshacen por el otro. Ojo no digo que esté mal (ellas son el resultado de todas sus circunstancias), pero yo sí haría cosas diferentes, busco hacerlo… claro no soy mamá todavía, ya me quiero ver con mi hijo, obviamente le bajaré las estrellas, pero a mi manera y vaya que esa manera se está construyendo. He escuchado lo típico de: se un adulto pleno para tener un hijo pleno. Híjole y no es sencillo, me imagino, pero es encantador el viaje.
Mi abuela siempre ha sido trabajadora. Esto también trajo algunos malestares en mi mamá. Ambos padres trabajaban, se esforzaban tanto que mi mamá también lo hizo y perdió la cordura en diferentes cambios de su vida. Qué digo ¿quién no la pierde de vez en cuando? ¿Fue culpa de mis abuelos? ¿de la ambición? ¿ de la época y la información disponible? ¿De los estereotipos? ¿ del matrimonio de mis abuelos? Se casaron sin conocerse del todo, y ojo nunca se termina de conocer a una persona, sin embargo lo hicieron muy a sus tiempos sin cuestionarse muchos ¿cómo? , ¿qué quiero? ¿Qué espero de este matrimonio?, ¿cómo va a funcionar esto?,¿qué deseas en tu vida?.... en aquel entonces no existía la libertad de tener estas conversaciones, mucho menos la introspección para poder hacerlas. Todo se daba por sentado, obvio un matrimonio es para crear una familia, el hombre provee y vaya que no solo la económica, si no cientos de manías jajaja e historia que lo acompaña. La mujer une, da espacio a todo, abrazo y todo lo esencial para un crecimiento sano. ¿Cañón? Cañonsisimo.
Sumale que mi abuelo materno era sumamente cuidadoso con los centavos, y mi abuela no tuvo de otra que ser empresaria. Ofrecer sus dones divinos al mundo.
La culpa no fue de nadie y de todos. Somos humanos perfectamente imperfectos, creciendo día con día. Batalla con batalla. Qué responsabilidad es vivir con conocimiento pero también liberador.
Ojo, mi abuelo Benigno ha sido de las personas más importantes en mi vida. Muchos años fue mi figura paterna. Él me regaló mi primer libro. Lo leyó completo para saber si era adecuado para mi edad. Cuando era pequeña tenía dislexia, confundía la b y d. Aprendía sobre los acentos y palabras refanfanantes . Mi abuelo era una biblioteca andando, con un vasito de vodka, le encantaba ver marchas fúnebres de soldados rusos. Estudio en un colegio militar, amaba el orden, la disciplina, la limpieza… verlos marchar era como un masajito a su corazón. ¿Putin? su más íntimo amigo. Mi abuelo en este mismo libro subrayó palabras para que buscara su significado y aprendiera el uso correcto de b y d, acentos...entre otras cosas.
¿Existe alguna prueba más grande de amor que esto? No lo creo. El también guardo bajo llave mis discos de los Jonas Brothers, nuestras manualidades de kinder, y fue el fotógrafo de miles de recuerdos de nuestra infancia. ¿Las travesuras? primero una foto y después se limpia. Me regaló un hábito que me haría compañía a lo largo de mi vida. Me regaló sus ojos en ese libro, su amor. Me cuida todos los días.
Mi abuelo en muchos aspectos de su vida podría parecer un “villano” , sé que ese término le gustaría y diría con gusto, qué es el villano más temible del universo. Pero para mí más que villano es humano. Estaba haciendo lo mejor que tenía con las herramientas de su bolsillo. Ojo mi abuelo todos los días de su vida, andaba con pantalón de vestir. Desayunaba avena, le daba 50 vueltas al patio, hacía lagartijas, pesas y le gustaba de vez en cuando tomar sol. Volaba aviones a escala. Coleccionaba carritos. Tenía un catálogo numerado con todas las cosas que había en la casa. Fan de Rocky Balboa, el bacalao de mi abuela. ¿Su carácter? tal cual Rottweiler. ¿Con sus nietas? se dejaba pintar sus canas con labial rosa fosforescente.
Mi abuela lo amaba con cierto amor/odio. Pero este villano, después de conocer su historia como tal Joker, no te darían más que ganas de sentarte con él y llenar su vaso de vodka.
Total venia aquí para hablar de las abuelas y termine hablando de mi abuelo. Él es una parte muy importante en la historia de mi abuela.
Hoy no queda más que abrazar a estas bellas damas. Admirarles su elocuencia en sus cambios de humor. Abrazarlas y abrazarlas fuerte. Mi abuela en particular no tiene voz, tiene un megáfono en la garganta. No dice las cosas una vez, las dice tres para ver si entendiste.
Abuela me caes mal cuando no aceptas el último taco para ti… siempre esperas ver si alguien más lo quiere. A Veces dices que no tienes hambre… pero cuando te pregunto ¿qué se te antoja? siempre sabes que cosa chilosa pedirme.
Abuela te aprendo tanto. Hoy ya no me pones los calcetines, ni me peinas para ir al colegio. Hoy me llamas cuando necesitas ayuda, y no sabes como agradezco que lo hagas y poder ayudarte con lo que pueda.
Abuelo abrazo tu historia. Abrazo las lágrimas que quizás no pudiste llorar y lo hiciste a tu manera. Te admiro por el papá que fuiste. Tu no tuviste presente a ninguna forma parental presente en tu crecimiento. Encontrabas amor en la adrenalina, en tus motos, en cuidar lo tuyo, en ser sumamente exigente, fiel a tu palabra y al final de tus días pediste perdón y perdón a tu fiel compañera de vida. Lo hiciste con el corazón en mano.
El parkinson estuvo en tu cuerpo, pero en tu mente siempre estuvo el salir adelante, buscar todas las maneras para recuperarte. Cada que cambiabas de silla de rueda, nos decías que último modelo de ferrari era esta. Adecuar los espacios para ti. Abuela no quiero imaginar lo difícil que ha sido todo para ti. Te amo y te honro.
No puedo terminar este escrito sin contar la historia de mi abuelo a mis palabras. Quizás es más fácil hablar de él porque ya no está aquí, y con mi abuela siento que todavía nos falta descifrar hasta su último respiro y poder englobar una perspectiva completa de ella.
El papá de mi abuelo fue Benigno Rodríguez, un español que emigró a México para seguir innovando en la industria textil de hilado en Puebla. Junto a sus hermanos, creó la fábrica La Angélica. Se casó con Consuelo Hevia, una mujer de mucha sociedad en Puebla, Puebla. Lo triste e interesante es que falleció en un accidente automovilístico cuando apenas mi abuelo tenía cuatro años de edad. Según las palabras que logré sacar de mi abuela y las deducciones que me encanta imaginar, Consuelo, triste por este acontecimiento, con tanto poder en sus manos y teniendo que defender el legado de su esposo en la empresa, se vio con muchas responsabilidades y aún : criar a sus tres hijos, dos mujeres mayores y mi abuelo, el menor.
Mi abuelo, desde muy corta edad, fue enviado a Filadelfia, Pensilvania, a hacer sus estudios de secundaria hasta que ingresó al Instituto Tecnológico de Massachusetts para la universidad. Benigno II le contaba a mi abuela cómo esperaba las cartas de su mamá en Navidad y cumpleaños, pero en algunas ocasiones no recibió ninguna. También, mi abuelo, en su estadía en EE. UU., pasó dificultades económicas. Nos contaba cómo hacía apuestas con sus amigos de meterse a un lago en invierno, nadar cierta distancia y regresar desnudo con ellos, por 5 dólares para comprarse otra cobija. ¿Se imaginan?
Pasaron los años, mi abuelo creció y se convirtió en ingeniero en tecnologías. Encontró una oferta de trabajo en la fábrica Estrella en Parras, Coahuila, dedicada a la misma industria textil. ¿Casualidad? No lo creo. Cuenta la leyenda que los tíos no permitieron que mi abuelo Benigno ingresara en la fábrica en Puebla. También se dice que Consuelo se perdió mucho en el alcohol y tuvo muchos novios que resultaban “costosos”.
Mi abuelo se casó con mi abuela Lula en Parras. Ella me cuenta que Benigno II era toda una novedad en la gran sociedad, todas las mujeres querían estar con él. Guapísimo, educado en EE. UU. y con un gran puesto en la fábrica Estrella. Pero él decidió estar con mi abuela. Entre risas, ella dice cómo él no se fue con otra de sus amigas.
Pasaron los años y la bisabuela Consuelo envejeció y enfermó. ¿Y adivinen qué? Ninguna de sus hermanas quiso cuidarla. La abundancia económica había terminado. Entonces, mis abuelos la recibieron con los brazos abiertos para pasar sus últimos años de vida en Parras, Coahuila.
Abuelo, esta es la historia que tanto abrazo. Abrazo todo el amor que nos diste y le diste a tus hijos. Todas las enormes cuentas de hospital que resolviste, lo exigente que eras con todos, era lo que tenías en tu sangre programada. Cómo llegaste a comprar tus carros de contado y cuidarlos como muñequitas en casa de cristal. Te abrazo, te amo y no dejo de amar la vida y hacerlo por todos esos pedacitos de amor que me dejaste, viniendo de una historia tan frágil.
Eres mi villano favorito, mi humano favorito.
¿Le servirías su vasito de vodka?
Mi abuelo en el 2013. Obviamente la computadora para él fue algo sencillo, pese a su edad se certificó en como usarla. Las armaba y desarmaba a su gusto. Los discos duros su artefacto favorito. Siempre con peine, pluma, pañuelo en su bolsillo. Llegó a tener su blackberry y lo usaba a la perfección.
“Abuelo sonríe por favor”. Le chocaba que le tomaran fotos, y que ahora sepa que posiblemente 200 personas lo verán con amor y respeto.
Con amor
Milú
-Milourdes









